Hoverboard la opción más divertida para una despedida de soltero

Cada día es más difícil encontrar alternativas originales para las despedidas de soltero (o soltera, vamos a aceptar el uso neutro del masculino en este artículo). Por eso, cuándo se nos ofrece algo tan diferente como el Hoverboard para despedidas es difícil no aprovecharlo. Estamos hablando de una tabla parecida a las de surf pero que está conectada a la moto de agua. De este modo, el agua de la propulsión de la moto, es la encargada de elevar la tabla hasta una altura de doce metros para que podamos realizar todo tipo de acrobacias sobre el agua.

Quizás te parezca muy difícil, pero lo cierto es que todos lo que lo prueban piensan en repetir. Antes de comenzar a utilizar la tabla en el mar, el monitor da unas claras instrucciones en tierra sobre su manejo y también sobre las medidas de seguridad a tomar. Caerse no es peligroso, ya que el agua amortigua la caída y tan solo nos vamos a dar un gran chapuzón sin más. Bueno, para los más competitivos, el orgullo puede quedar ligeramente herido por las risas de los compañeros. Normalmente, la atracción dura unos veinte minutos, más que suficiente para pasárselo en grande y acabar agotados y liberando toda la adrenalina que se lleve dentro.

En pocos minutos, cualquier persona con un poco de habilidad aprenderá a controlar la tabla y, primero muy tímidamente y luego de manera mucho más fluida, comenzará a poder realizar sus primeras piruetas. Sin duda sencillas y alejadas de lo que pueden realizar los profesionales de este deporte recién nacido, pero suficientes para pasar un rato diferente y que seguramente se va a recordar durante mucho tiempo por parte de todo el grupo.

Este regalo va a sorprender sin duda al novio, que seguro que ni en sus elucubraciones más arriesgadas se imaginaría algo así por parte de sus amigos. Pero además, se puede completar con otras actividades también divertidas y diferentes, como un paseo en moto acuática y, para acabar de disfrutar un día en el mar, una fiesta a bordo de un catamarán para darse un último chapuzón ya al caer el sol.

Un divertido plan que resulta novedoso, fresco y sobre todo muy divertido. No solo el novio saldrá encantado, también el resto de los invitados aplaudirán la elección de este tipo de actividades que no se tiene ocasión de realizar muy a menudo.

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